El Frente de Pacientes Renales del Ecuador realizó plantones simultáneos en Quito, Guayaquil, Portoviejo y Babahoyo para exigir al Gobierno garantizar la continuidad de los tratamientos y una atención adecuada para las personas con enfermedad renal.
En Quito, los manifestantes colocaron sillas negras vacías frente al Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, para representar a quienes perdieron la vida.
La cifra de más de cuatro mil fallecidos corresponde a estimaciones y registros manejados por el colectivo y no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades sanitarias.
“Sin medicación no hay protección”, repitieron los participantes durante la jornada, en la que también exhibieron carteles y globos para llamar la atención sobre las dificultades del sistema de salud.
Kevin Valdez, representante del Frente de Pacientes Renales, advirtió sobre las consecuencias que puede provocar la falta de continuidad de las sesiones.
Ningún bolsillo ecuatoriano puede sostener el costo de estos tratamientos, advirtió Valdez, que recordó que el 4 de agosto hubo otra protesta sin resultados hasta el momento.
El colectivo estima que alrededor de 20 mil 800 personas requieren actualmente terapia de reemplazo renal en Ecuador y sostiene que nueve de cada 10 dependen de sesiones periódicas de hemodiálisis.
Los pacientes también denunciaron una deuda del Estado con las clínicas y centros que prestan servicios de diálisis, que según sus representantes bordea los 400 millones de dólares.
Gabriela Álvaro, participante en el plantón realizado en Quitumbe, en el sur de esta capital, afirmó que el Ministerio de Salud mantiene pagos pendientes desde hace dos años.
Desde 2008, la insuficiencia renal está considerada en Ecuador una enfermedad catastrófica y la diálisis es cubierta por el Estado, que recurre a prestadores externos ante la limitada capacidad de su red pública.
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