Según comentó este viernes en su cuenta en la plataforma Max el también jefe adjunto del Consejo de Seguridad de Rusia, «esas acciones tendrán consecuencias extremadamente lamentables tanto para la economía de Alemania como para su gente».
Medvedev arremetió contra el liderazgo de Alemania, al que acusó de comportarse «como neonazis» y de continuar «el triste legado de sus predecesores».
«Siguen alimentando al régimen neonazi de los seguidores del ultranacionalista ucraniano, Stepán Bandera, en Kiev, cierran nuestros consulados», sostuvo.
Medvédev subrayó que Alemania ya ha sufrido pérdidas significativas por su negativa a cooperar con Rusia y advirtió que el liderazgo germano, encabezado por el canciller federal, Friedrich Merz, y sus colaboradores, «ha emprendido el camino del olvido de los resultados de la Segunda Guerra Mundial» (1939-1945).
El funcionario expresó su convicción de que el gobierno alemán debería adoptar un rumbo más equilibrado y evitar la confrontación directa con Moscú.
Las relaciones entre Rusia y Alemania se volvieron a tensar después de que el pasado 5 de agosto la policía de Leipzig comunicó que los trabajadores del aeropuerto de Leipzig/Halle, situado en el este de Alemania, encontraron un dron con explosivos en la zona destinada a los aviones de carga.
Según varios medios, el aparato fue localizado cerca de un avión ucraniano Antonov que transportaba municiones. Posteriormente, se informó del hallazgo de otros dos drones y de explosivos sospechosos en las inmediaciones del aeropuerto.
Varios políticos alemanes señalaron a Rusia como responsable del incidente, mientras que la embajada rusa en Berlín calificó lo ocurrido de provocación.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechazó las acusaciones de Alemania contra Rusia y subrayó que Berlín no presentó ninguna prueba que demostrara la implicación de Moscú.
El 1 de septiembre, usando como pretexto el incidente en Leipzig, el Gobierno de Alemania adoptó la decisión de cerrar el consulado general ruso en Bonn el día 18, rescindir el acuerdo sobre las actividades de la Casa Rusa en Berlín e imponer controles fronterizos más estrictos a los ciudadanos rusos que deseen entrar en Alemania.
En respuesta a esta decisión, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Rusia cerrará los centros del alemán Goethe-Institut en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo.
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