La Red de Médicos de Sudán denunció en un comunicado emitido la víspera, que el ataque fue atribuido al Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N), grupo rebelde aliado de las denominadas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF,inglés), en el país africano.
La masacre ocurrió en las regiones de Debi y Luweri, escenario ya de otros enfrentamientos con el grupo rebelde en los últimos meses por disputas territoriales. Esta zona es habitada por esta comunidad étnica minoritaria al sur y oeste de Kauda, en el estado meridional de Kordofán del Sur.
Según las fuentes, estas acciones vandálicas provocaron ya el desplazamiento de numerosos de civiles de la zona, a pesar de un alto al fuego logrado recientemente entre las partes.
Los nuevos ataques interétnicos ocurren en medio de fuertes combates entre el Ejército y las RSF por el control de las fronteras al sur del país.
Desde mediados de abril de 2023, Sudán está sumida en una guerra interna, tras avivarse las contradicciones por cuestiones de poder entre el jefe del Ejército, Abdel Fatah al-Burhan, y el líder de las Fuerzas paramilitares de Apoyo Rápido, Mohamed Hamdan Daglo.
Los combates destruyeron innumerables medios de subsistencia para sumir al país en una compleja espiral de hambre y muertes.
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