En un informe elaborado por una misión internacional independiente de investigación de la ONU para Sudán, se afirma que unos dos mil exmilitares colombianos operaban con drones, artillería y armas junto a unidades de las RSF en Darfur y Kordofán.
Asimismo el documento señala que esas redes, además de facilitar la transferencia de armas, municiones, tecnología militar y apoyo logístico, alimentan la guerra en el país africano con consecuencias devastadoras para los civiles.
La experta Mona Rishmawi, miembro de la misión, describió cómo esta ayuda militar contribuyó al desarrollo de operaciones de las RSF en el campamento de Zamzam y al asedio de El Fasher, donde se documentaron graves violaciones de Derechos Humanos.
Por último la ONU hace un llamamiento a la comunidad internacional para aplicar un embargo de armas en Darfur y en todo Sudán, con el objetivo de poner fin a las transferencias de material militar con riesgos sustanciales de cometer violaciones, e investigar a las personas y entidades implicadas en redes de apoyo ilícitas.
Desde mediados de abril de 2023, esta nación africana se encuentra sumida en una guerra interna, tras avivarse las contradicciones por cuestiones de poder entre el jefe del Ejército Abdel Fatah al-Burhan y el líder de las paramilitares RSF, Mohamed Hamdan Daglo.
El conflicto mantiene a más de 11 millones de sudaneses fuera de sus hogares, en lo que los expertos consideran la principal crisis de desplazamiento del planeta.
Los combates, además, destruyeron innumerables medios de subsistencia, para sumir al país en una compleja espiral de hambre y muertes.
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