Por Carmen Esquivel
La cinta, producida por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), fue filmada enteramente en la isla y muchos de sus actores son chilenos que debieron salir al exilio luego del golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular.
El filme narra la masacre cometida en 1907 por las Fuerzas Armadas contra trabajadores del salitre que organizaron una huelga por mejores salarios y estaban alojados en la escuela Santa María de Iquique.
Este suceso costó la vida a cientos de trabajadores y sus familias y marcó un antes y un después en la historia del movimiento obrero del país.
El largometraje fue presentado anoche en la Cineteca de la Universidad de Chile, la cual resultó insuficiente para acoger a todos los asistentes, por lo que fue necesario habilitar una sala adicional en el Campus Juan Gómez Millas.

“La película es muy conmovedora. Muchas personas del público se fueron llorando y me dieron las gracias por este gesto que es importante y sanador”, declaró a Prensa Latina la encargada de mediación y públicos de la Cineteca, Valentina Ávila.
Explicó que la exhibición aquí fue posible gracias a una gestión realizada con el archivo fílmico de Praga, ya que el filme ganó un premio en el Festival de Karlovy Vary, uno de los certámenes más importante de la República Checa, y tenían una copia de 35 milímetros.
Su presentación está incluida dentro del ciclo “Ecos de memoria: imágenes que persisten”, que tiene como objetivo restituir cintas no conocidas aquí.
El cineasta chileno Sergio Trabucco explicó que sus vínculos con Cuba comienzan desde el festival de Viña del Mar en 1967, donde se juntaron los realizadores de América Latina y entre ellos estaba el entonces presidente del Icaic, Alfredo Guevara, uno de los intelectuales más brillantes de la Revolución Cubana.
En 1973 cuando se produce el golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende muchos artistas fueron presos y luego salieron al exilio, entre ellos Trabucco.
“Alfredo estaba muy golpeado por lo de Allende y él plantea la necesidad de hacer una película en solidaridad con el pueblo chileno y sus luchas y, a partir de ahí, Humberto Solás, que era uno de los realizadores más relevantes, propone realizar una cantata”, recuerda.
En el filme participaron alrededor de 30 chilenos, entre ellos Pedro Chaskel, Shenda Román, Nelson Villagra y Patricio Manns.
“Es en ese contexto de la solidaridad en el que hay que ver esta película”, expresó el realizador.
Académicos, intelectuales, estudiantes, amigos de Cuba y público en general participaron en la presentación, a la que asistieron la Consejera y jefa de Cancillería de la embajada de Cuba en Chile, Vivian Delgado, y la primera secretaria encargada de asuntos políticos, Rosario Rodríguez.
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