La iniciativa coincide con el Día de la Amazonía este sábado y el inicio de la cuenta regresiva de 30 jornadas para los comicios del 4 de octubre, en los cuales Brasil elegirá presidente, vicepresidente, gobernadores, 54 de 81 senadores y diputados federales, estatales y distritales.
Promovida por el movimiento Amazonía de Pie, la quinta edición de la Virada Cultural homónima tiene como lema Cada voto por la Amazonía cuenta y desarrolla actividades artísticas, debates y movilizaciones en las cinco regiones del gigante sudamericano.
Según reportes de prensa, más de 300 acciones fueron programadas del 3 al 6 de septiembre, con la participación de activistas, colectivos, organizaciones sociales y comunidades que buscan colocar la defensa de la floresta en el centro del debate electoral.
Catarina Nefertari, codirectora ejecutiva de Amazonía de Pie, llamó a utilizar la fecha para exigir a los candidatos compromisos concretos con la protección ambiental y las demandas de quienes viven en los territorios amazónicos.
También, la movilización pone el foco en las llamadas Florestas Públicas No Destinadas, territorios que todavía carecen de una definición oficial sobre su uso y gestión.
De acuerdo con el movimiento, unas 50 millones de hectáreas requieren regularización y se encuentran particularmente expuestas al avance de la deforestación, la degradación y la apropiación ilegal de tierras.
Cifras del Sistema de Detección de Deforestación en Tiempo Real, divulgadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, muestran que las alertas de pérdida de vegetación en la Amazonía disminuyeron 36 por ciento de agosto de 2025 a julio de 2026.
En ese período fueron registrados dos mil 874,38 kilómetros cuadrados bajo advertencia, la menor cifra de la serie histórica iniciada en 2016 y 55,6 por ciento inferior al promedio de los 10 ciclos anteriores.
Para las organizaciones ambientalistas, esos resultados demuestran que las políticas públicas pueden modificar la trayectoria de la destrucción forestal, pero también que la continuidad de las medidas de protección dependerá de las decisiones políticas adoptadas después de las elecciones.
La Amazonía, recalcan datos oficiales, representa 49,5 por ciento del territorio brasileño y concentra una parte decisiva de la biodiversidad del país.
Su protección está vinculada, además, con la defensa de los territorios indígenas y comunidades quilombolas (descendientes de personas esclavizadas), el combate contra la minería ilegal, la deforestación y las políticas nacionales frente al cambio climático.
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