De acuerdo con la norma, en el transcurso de los próximos seis meses, cada centro educativo deberá definir en su Manual de Convivencia o Pacto de Corresponsabilidad cómo se cumplirán las nuevas reglas, diseñadas con el objetivo de favorecer la concentración de los educandos.
Según trascendió, la resolución establece reglas diferenciadas para el empleo de los dispositivos con pantallas según el momento de desarrollo de los alumnos, en tanto busca priorizar el juego y la interacción social en las primeras etapas, y una transición progresiva hacia una formación digital y crítica en los grados más altos.
La normativa limita el uso de los móviles durante la jornada lectiva, incluidos los descansos, momentos durante los cuales los teléfonos deben permanecer guardados, en silencio y fuera de la vista de los estudiantes, con excepciones relacionadas con temas de salud, educación inclusiva y emergencias, entre otros.
El objetivo, refirió la Alcaldía, es proteger los espacios para el descanso y la convivencia escolar, ante lo que calificó como una evidente afectación que el acceso permanente a dispositivos por parte de niñas, niños y jóvenes genera en su desarrollo, procesos de aprendizaje y en la relación con sus pares.
La secretaria de Educación de Bogotá, Julia Rubiano, explicó que no se trata únicamente de restringir dispositivos, “sino de acompañar a estudiantes, familias y docentes para favorecer la atención, el aprendizaje, las relaciones y el uso responsable de la tecnología”.
Estudios realizados en la capital de Colombia dan cuenta de que, en promedio, el 87 por ciento de los estudiantes tiene celular propio desde los diez años.
Se estiman además que pueden permanecer frente a la pantalla del teléfono unas nueve horas también en promedio.
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