La nación africana se rige por un calendario local de 13 meses que, con respecto al gregoriano, tiene siete años y ocho meses de retraso.
Ahmed señaló que el 2019 debería caracterizarse por un mayor respeto a la soberanía integral de Etiopía, una unidad multinacional más sólida y continuos avances en la productividad de todos los sectores, tanto en variedad como en calidad.
Precisó que la historia nacional alberga logros notables en comercio, agricultura, arquitectura, elaboración de calendarios, astronomía, transferencias pacíficas de poder, arte, música, religión y filosofía.
Sin embargo, reconoció, también lleva consigo las cicatrices de hambrunas, epidemias, guerras, destrucción, divisiones y períodos de debilidad nacional.
Al referirse a los avances registrados durante el año que concluyó, destacó el progreso en una amplia gama de prioridades nacionales, entre ellas la Iniciativa del Legado Verde y la soberanía alimentaria a través del cultivo de trigo de verano y la iniciativa «Recompensa de la Canasta».
De igual manera, progresó la manufactura bajo el sello «Made in Ethiopia» (Hecho en Etiopía); el desarrollo energético mediante proyectos de gas natural y tecnología nuclear; la producción nacional de fertilizantes; la aviación con el megaproyecto del Aeropuerto Internacional de Bishoftu y la finalización de la Gran Presa del Renacimiento Etíope.
El jefe de Gobierno resaltó el creciente compromiso de Etiopía en relación con el acceso al mar y lo que describió como una esfera de influencia en expansión, presentando estos avances como parte de un esfuerzo nacional más amplio para transformar la posición económica y estratégica del país.
Un elemento central de su mensaje de Año Nuevo fue el Diálogo Nacional, al que describió como un punto de inflexión significativo en la historia política de la nación.
Subrayó que los etíopes, a través de esa iniciativa, demostraron que pueden deliberar sobre cuestiones nacionales complejas, identificar puntos de acuerdo y culminar un amplio proceso de consulta pese a la diversidad del país.
A diferencia de conferencias anteriores, en las que las élites políticas a menudo intentaban determinar qué era lo mejor para la sociedad y negociaban entre ellas, el Diálogo Nacional permitió a los propios ciudadanos deliberar y proponer soluciones a cuestiones nacionales de larga data, recalcó.
Afirmó que el gobierno utilizaría adecuadamente las ideas surgidas del proceso como insumos para orientar el futuro de Etiopía, y añadió que el «libro del tiempo» del país se leería de manera distinta antes y después de esa experiencia.
En otra parte de su mensaje por el año nuevo 2019, el primer ministro hizo un llamamiento a que Etiopía supere de manera decisiva la violencia como medio para resolver sus desafíos políticos y nacionales. «Es el momento de la pluma y las ideas, no de las armas y la fuerza», afirmó.
Sostuvo que el país ya vivió suficientes guerras y conflictos, y que su próximo capítulo debía escribirse mediante nuevos métodos, ideas y enfoques, en lugar de repetir los patrones del pasado.
De cara al año 2019 del calendario etíope, anunció que el país buscaría ampliar su espacio político y congregar diversas ideas y enfoques en aras del interés nacional.
Será un periodo en el que Etiopía fortalecería su soberanía integral, la unidad plurinacional, además de ampliar la productividad ya iniciada en diversos sectores.
Convocó a la participación de partidos políticos, intelectuales, líderes religiosos, instituciones de seguridad, fabricantes, el sector empresarial, agricultores y pastores, así como de jóvenes y mujeres, para hacer realidad las aspiraciones del país.
También instó a los medios de comunicación a mantener la honestidad, abogó por continuar con la modernización digital y subrayó la importancia de la integridad entre los funcionarios públicos y de la mejora de la atención a la población.
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