Nacida el 9 de marzo de 1948 en Bra, provincia de Cuneo, Bonino desarrolló durante más de cinco décadas una intensa trayectoria política marcada por las campañas a favor de los derechos de las mujeres, las libertades civiles, la defensa de los derechos humanos y la integración europea.
Su actividad pública cobró especial notoriedad en la década de 1970 por su participación en las campañas que condujeron a la legalización del aborto y el divorcio en Italia.
Posteriormente fue diputada y senadora de la República, parlamentaria europea, comisaria de la Unión Europea y ministra de Asuntos Exteriores de Italia entre 2013 y 2014.
Como comisaria europea entre 1995 y 1999 estuvo vinculada, entre otras áreas, a la ayuda humanitaria y la pesca, mientras que en el ámbito internacional desarrolló una intensa labor contra la pena de muerte, el hambre, la mutilación genital femenina y otras violaciones de los derechos humanos.
El presidente de Italia, Sergio Mattarella, emitió un comunicado oficial expresando su «profundo dolor» tras el fallecimiento de la histórica líder política.
En el mensaje difundido por el Quirinale, destacó la enorme trascendencia de la figura de Bonino para el país: “ha dejado una huella indeleble en la vida de la República”, gracias a un compromiso que calificó de «tenaz y coherente».
Por su parte, lLa primera ministra Giorgia Meloni, transmitió sus condolencias y reconoció el peso de Bonino en la vida pública nacional, pese a las profundas diferencias políticas existentes entre ambas.
Subrayó que esas divergencias nunca le impidieron reconocer su importancia y el papel desempeñado durante décadas en la política italiana.
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