La Confederación Italiana de Operadores de Actividades Comerciales, Turísticas y de Servicios llamó la atención sobre este proceso de desertificación comercial, advirtió la publicación TGR, de la cadena italiana RAI.
Sus estimaciones indican que en ese período cerraron 111 mil 455 negocios, mientras el desplazamiento de las compras desde los establecimientos físicos hacia las plataformas digitales contribuyó a la pérdida de unos 16 mil 700 millones de euros de los circuitos económicos locales.
Confesercenti advirtió que la reducción de los establecimientos comerciales y el crecimiento del número de mercados de los grandes operadores internacionales de comercio electrónico están modificando profundamente la estructura del comercio italiano.
El fenómeno no supone solamente una disminución de los puntos de venta en barrios, ciudades y pequeñas localidades, sino también una pérdida de riqueza para los territorios, debido a que una parte del gasto de los consumidores deja de circular entre empresas, trabajadores y servicios locales.
Las cifras muestran que el avance de las plataformas digitales se produce además en un mercado caracterizado por una elevada concentración. Confesercenti señaló que las 20 principales plataformas radicadas en Italia concentran alrededor del 71 por ciento del comercio electrónico nacional.
Consideró además que esta situación genera desequilibrios competitivos para las pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales deben recurrir a las plataformas para acceder a los consumidores, pese a las condiciones que estas imponen.
Confesercenti apuntó que el comercio electrónico constituye una oportunidad para las empresas italianas, especialmente para ampliar sus mercados y favorecer las exportaciones, pero reclamó reglas que permitan equilibrar las condiciones de competencia entre los grandes operadores digitales y el tejido empresarial local.
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