La decisión está respaldada por el Núcleo Interdisciplinario de Estudios en Contaminación Lumínica del Centro Universitario Regional del Este (CURE),
Tales normativas posicionan al departamento como pionero en la gestión de un recurso ambiental estratégico para la biodiversidad, la ciencia y el astroturismo.
Por un lado, se aprobó el instrumento normativo destinado a proteger los Cielos Oscuros de Rocha y prevenir la contaminación lumínica.
También su reconocimiento como Patrimonio Cultural Natural Intangible de Rocha.
Ambas decisiones trascienden ampliamente el ámbito turístico y establecen un precedente para la gestión ambiental en Uruguay.
El intendente Alejo Umpiérrez explicó que se trata de la «primera ordenanza de protección de cielos oscuros en Uruguay» y preservarlos como patrimonio natural intangible
Asimismo, detalló que «se establecen distintos niveles o zonificaciones según áreas urbanas o rurales, así como criterios técnicos de tipos de iluminación para zonas urbanas».
El respaldo técnico de esta iniciativa proviene del Núcleo Interdisciplinario de Estudios en Contaminación Lumínica del CURE, grupo financiado por el Espacio Interdisciplinario de la Universidad de la República.
Entre sus integrantes se encuentran la doctora Andrea Sosa, astrónoma y directora del Observatorio Astronómico del CURE, y la máster en Ciencias Florencia Reichmann, autora de una tesis de maestría sobre los efectos de la contaminación lumínica en la conectividad del paisaje en América del Sur.
Reichmann ha documentado que la luz artificial nocturna afecta a múltiples grupos taxonómicos, incluyendo insectos, aves, reptiles, anfibios y mamíferos, alterando sus patrones de comportamiento, procesos fisiológicos y actividades reproductivas.
En el ámbito costero, investigaciones en playas uruguayas demostraron que la iluminación artificial es uno de los factores más determinantes en la pérdida de diversidad de especies, divulgó LaRed21.
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