El evento climático podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, según pronósticos de organismos internacionales.
Durante el encuentro El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia, organizado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) y la Cámara de la Construcción de Guayaquil, especialistas analizaron los posibles efectos sobre las empresas.
El economista Daniel Lemus, director del Centro de Desarrollo de Políticas Públicas de Espol, explicó que el mayor impacto para muchas compañías no necesariamente proviene de la destrucción de infraestructura, sino de los días en que deben detener sus operaciones.
Según datos presentados durante el encuentro, en el fenómeno de 1997-1998 esos efectos representaron alrededor del 75 por ciento del impacto sobre las empresas.
En tanto, la oceanógrafa María del Pilar Cornejo, profesora e investigadora de Espol, estimó que un escenario severo podría generar pérdidas equivalentes al 15-20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), entre 18 mil y 24 mil millones de dólares.
Se suma a ello el riesgo de interrupciones eléctricas, debido a que El Niño puede provocar sequías en zonas de la Amazonía y el austro, donde se concentra parte de la generación hidroeléctrica.
Ante ese panorama, los especialistas recomendaron a las empresas calcular cuánto les costaría una paralización, identificar proveedores y rutas alternativas y contar con reservas para sostener sus operaciones durante una eventual emergencia.
El impacto también podría extenderse a la salud pública, debido al incremento de enfermedades asociadas a las lluvias, inundaciones y proliferación de vectores.
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