La cadena de homicidios comenzó el 27 de mayo de 2013 desde entonces han sido ultimados 37 líderes indígenas, por oponerse a intrusos que cometen delitos de tala ilegal de árboles, producción y tráfico de drogas, minería ilegal y tráfico de tierras nativas.
El primer caído, a manos de sicarios, el Apu (Líder) de la comunidad nativa de Nuevo Amanecer, Mauro Pío Peña, crimen cometido cuando regresaba a su casa en la provincia de Satipo, de la parte selvática de la región andino-amazónica de Junín.
El los 13 años transcurridos desde entonces han sido asesinados 37 de los llamados Defensores de la Amazonia, sin que puedan evitarlo, los mecanismos de protección han sido insuficientes en las diversas comunidades dispersas en la extensa Amazonia peruana.
El diario La República reportó que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ha registrado más de 600 casos de nativos en riesgo desde 2019, como James Pérez Pacaya, presidente de la Asociación Indígena de Desarrollo y Conservación de la zona Bajo Puinahua (Loreto)
Los emisarios de la muerte que se esconden en las sombras tienen bajo amenaza de muerte a Pérez, por lo cual debe usar chaleco antibalas para seguir cumpliendo la misión de salvaguardar de los territorios de sus ancestros.
Un estudio de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), indica que, además del narcotráfico, tala y minería ilegal, los territorios nativos son amenazados por la pesca ilegal, la presencia de grupos armados y los conflictos por la superposición de supuestos derechos sobre territorios indígenas.
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