Lima, 13 sep (Prensa Latina) La virtual escala técnica en Perú del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y su proyecto del “Escudo de las Américas” sigue generando hoy cuestionamientos de los analistas de política internacional más conocidos y consultados sobre el tema.
Entre los primeros, Farid Kahhat, desahució el “Plan Colombia” al que, sin firma de documento publicado, se sumó el gobierno peruano durante la visita de menos de 24 horas de Rubio, y dijo que es parecido al Plan Colombia, iniciado en el año 2000 y en el que Washington invirtió más de diez mil millones de dólares.
Tras 15 años de vigencia de ese plan, “la producción de cocaína de Colombia era más o menos la misma o similar a la que había al inicio del Plan Colombia” y desde entonces sigue creciendo, dijo.
Kahhat también citó el caso de México que, en gobiernos anteriores, militarizó la lucha contra los carteles de la droga, y de Ecuador, donde el gobierno de Daniel Noboa cuenta con apoyo estadounidense, la lucha contra las bandas y el narcotráfico no logra avances.
Advirtió, además, que, si Perú aceptara el ingreso de tropas norteamericanas -solo si lo aprueba el Parlamento, según la presidenta Keiko Fujimori- y si militares foráneos cometieran delitos, la justicia peruana no podrá juzgarlos y seguramente tampoco la estadounidense.
Dijo también que el presidente norteamericano Donald Trump es “un personaje que quiere fuegos artificiales, quiere volar lanchas en el Caribe porque eso es vistoso, aunque no tenga ningún resultado o hasta sea contraproducente, y eso es a los que nos expondríamos si formamos parte del ‘Escudo de las Américas’”.
Recordó que, durante la reunión inicial de gobiernos latinoamericanos afines a Washington en la que se lanzó el «Escudo…», en marzo de 2026 el secretario de Guerra, Pete Hegseth advirtió que “vamos a actuar con o sin ustedes, preferimos hacerlo con su cooperación, pero vayan sabiendo que, si no cooperan, vamos a hacerlo de todos modos”.
Óscar Vidarte, catedrático de la Universidad Católica de Perú en materia de Relaciones Internacionales, consideró que lo tratado en la visita de Rubio a Lima, se ha enfocado sobre todo en los intereses de Estados Unidos como gran potencia.
Precisó que fueron omitidos temas de la agenda peruana como la imposición de aumentos arancelarios, que viola un tratado de libre comercio bilateral, la situación de los emigrados peruanos en Estados Unidos bajo la política migratoria de Trump y el corte de los programas de cooperación técnica de Washington hacia Perú.
En forma muy somera y sin mayores precisiones, Rubio ofreció además la colaboración de su país en la promoción de inversiones privadas norteamericanas en Perú y en la colaboración para el desarrollo, además del intercambio de inteligencia y otros aspectos referidos a la seguridad, según Washington.
Vidarte agregó a la lista de temas ignorados los del futuro de Venezuela, las amenazas contra países como Panamá, y la aplicación de la Doctrina Monroe, que data de hace más de dos siglos y que fundamenta el expansionismo y el hegemonismo de Estados Unidos en el continente.
Otro estudioso de las relaciones internacionales, Francico Belaúnde, opinó que “las autoridades peruanas tienen, no sé si decirlo, pero tienen que actuar con dignidad; es decir, nosotros somos un país soberano, pequeño, esforzándose por salir del atraso, llenos de dificultades pero también lleno de oportunidades y posibilidades, y eso nos da un poder enorme”.
“Tenemos que ganar, a partir de eso, que nos traten con respeto, que si quieren algo de nosotros, nos lo pregunten primero, no nos lo informen y, sobre todo, que no nos amenacen ni nos sancionen”, aseveró.
Belaúnde hizo esas declaraciones en el marco del tema de la llamada competencia de Washington contra China, la cual pretende desalojar de los países latinoamericanos a las inversiones chinas.
Periodista y profesor universitario, Ramiro Escobar comentó lo escrito por Rubio en un artículo contra China -cuya embajada refutó contundentemente-, en el sentido que cada país tiene derecho a escoger sus socios.
Escobar señaló al respecto que, de ser así, Perú tendría que actuar en consecuencia pues este país “tiene derecho a elegir a sus socios, tiene derecho a elegir las condiciones en que se relaciona con sus socios y tiene derecho a, por ejemplo, no seguir a pie juntillas las directivas de una u otra potencia y concretamente, en este caso, de China y Estados Unidos”.
“Lo que creo que no podemos hacer es privilegiar la relación con Estados Unidos y poner en riesgo la relación con China, nuestro primer socio comercial”, aseveró.
Como contexto regional del referido proyecto, el jurista y politólogo Andy Zeballos, comentó que el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, en enero pasado, es “un retorno a la visión neocolonial e intervencionista de la Doctrina Monroe”.
Al mismo tiempo, dijo, China se ha consolidado como uno de los principales socios comerciales del Perú y la región, aumentando su influencia mediante inversiones estratégicas como el megapuerto de Chancay, de capitales peruanos y chinos.
“En ese contexto, cabe preguntarnos porqué esa ‘preocupación’ por nuestra seguridad interna no se manifestó antes; por ejemplo, cuando la embajada de Estados Unidos en el Perú, con el respaldo de Keiko Fujimori y (el político de derecha extrema) Rafael López Aliaga, presionaron por la compra de 24 aviones F-16 a Estados Unidos”.
Sentenció que “la decisión del gobierno de Fujimori responde más a la búsqueda de titulares que presentan la alianza como un logro en materia de seguridad, que a una verdadera estrategia para enfrentar la violencia”.
Zeballos recordó que, históricamente, Estados Unidos ha desempeñado un papel desestabilizador en América Latina, como ocurrió con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile.
ga/mrs













