La decisión, con efecto desde el 1 de septiembre, fue comunicada por la Santa Sede mediante un decreto que deja sin efecto las disposiciones adoptadas en 2021, cuando Francisco ordenó reducir en 10 por ciento las remuneraciones de los cardenales que prestaban servicio en el Vaticano.
Entonces, la medida también contempló reducciones para otros altos cargos de la Curia y la congelación de determinados incrementos salariales para empleados laicos de mayor rango.
Francisco justificó los recortes por la necesidad de preservar los puestos de trabajo y garantizar la sostenibilidad económica de la Santa Sede en un contexto marcado por el impacto de la pandemia y por el déficit estructural de las finanzas vaticanas.
En el decreto difundido ahora, León XIV considera que las medidas de contención salarial pueden ser superadas, al expresar su confianza en que las instituciones de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano mantendrán por diversas vías su compromiso con la sostenibilidad económica.
La decisión se inscribe en los cambios impulsados por León XIV en materia de administración y finanzas vaticanas.
El anuncio coincidió con el cumpleaños 71 del pontífice estadounidense, quien accedió al solio pontificio en mayo de 2025, tras la muerte de Francisco.
La reducción salarial decretada por Francisco en 2021 había entrado en vigor en abril de ese año y afectó particularmente a los cardenales que desempeñaban funciones en la Curia Romana.
En 2024, durante el pontificado de Francisco, se aplicó además una nueva reducción a las asignaciones mensuales de los cardenales que ocupaban determinados cargos en el Vaticano.
La revocación anunciada por León XIV llega en un momento en que las autoridades vaticanas reportaron una evolución más favorable de algunos indicadores financieros.
«Ahora», afirmó León XIV, «pueden superarse, con la certeza de que las instituciones de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano continuarán, con diversos instrumentos, en su compromiso de garantizar la sostenibilidad económica».
Sin embargo, medios de prensa internacionales señalan que la Santa Sede continúa afrontando importantes desafíos presupuestarios y de sostenibilidad a largo plazo.
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