Los partidos opositores (Socialdemócrata,Izquierda, Centro y Verde) suman 49,5 por ciento de los sufragios, mientras la coalición gobernante integrada por, Moderados, Liberales, Demócratas Cristianos y Demócratas de Suecia, alcanza 49,1 por ciento del total de las boletas.
En escaños, ello otorga a la oposición 176 bancas en el parlamento y al bloque «Tidö» 173, una diferencia insuficiente para cantar victoria.
El conteo de los votos restantes puede alterar el equilibrio. Los resultados definitivos se conocerán el miércoles, tras contabilizar los sufragios anticipados, por correo y desde el exterior.
Expertos citados por el medio señalan que históricamente los votos de los electores en el extranjero tienden a inclinarse hacia la derecha. La incógnita puede mantenerse hasta el final, advierte el rotativo, pues en los comicios de 2022 la brecha entre los dos aspirantes a formar gobierno fue de 0,72 puntos porcentuales.
Mientras ahora la diferencia entre la coalición que apoya a Magdalena Andersson y la que respalda al primer ministro Ulf Kristersson es aún menor: apenas 0,45 por ciento, equivalente a 28 mil 600 votos.
Para los Socialdemócratas, principal fuerza opositora, esos sufragios tardíos suelen traducirse en pérdida de posiciones.
En 2022 se contabilizaron unas 251 mil papeletas en la fase final, y aún se desconoce cuántas serán este año y cómo se distribuirán.
Debido al margen mínimo, ninguno de los candidatos a primer ministro quiso anunciar prematuramente su victoria la noche del domingo.
Ahora debemos esperar los resultados definitivos. Cada voto emitido debe ser contado, declaró Magdalena Andersson.
Por su parte Kristersson indicó que los resultados de estas elecciones pueden conducir a un proceso complejo de formación de gobierno.
Analistas del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Gotemburgo advierten que un parlamento tan fragmentado podría prolongar las negociaciones durante semanas, en un contexto de creciente polarización política en el país nórdico.
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