Salam señaló que, según estimaciones del Banco Mundial, la guerra iniciada el 8 de octubre de 2023 ocasionó pérdidas por unos 14 mil millones de dólares.
De esa cifra, aproximadamente siete mil 200 millones corresponden a daños materiales, mientras otros seis mil 800 millones están vinculados a pérdidas económicas derivadas de la paralización de actividades, la caída de la producción y la reducción de los ingresos.
Respecto a la actual escalada, iniciada el pasado 2 de marzo, indicó que una evaluación preliminar del Banco Mundial sitúa los daños físicos directos entre tres mil y cuatro mil millones de dólares.
A esa cantidad se suman entre cuatro mil y cinco mil millones de dólares en pérdidas económicas relacionadas con la interrupción de la actividad productiva y otras repercusiones indirectas.
“En consecuencia, la suma de ambas guerras ha costado sin duda al Líbano más de 20 mil millones de dólares, y el costo total podría superar los 27 mil millones una vez concluidos los cálculos correspondientes a la guerra de 2026”, afirmó Salam.
El jefe del Gobierno libanés advirtió, no obstante, que esas estimaciones todavía no reflejan el impacto económico total de los conflictos.
Explicó que los cálculos no incluyen las consecuencias derivadas de la emigración de profesionales cualificados, la pérdida de inversiones, el impacto sobre el sector educativo ni la depreciación de tierras y otros activos.
Tampoco contemplan, añadió, el retraso adicional que las guerras provocan en la recuperación de la grave crisis financiera y económica que afecta al Líbano desde 2019.
Las declaraciones se producen mientras continúan los ataques israelíes contra territorio libanés y aumentan las preocupaciones por las repercusiones de la escalada sobre una economía ya afectada por años de crisis.
mem/fm













