El tema se ha mantenido en el ojo público. En una reunión extraordinaria este martes se celebró una votación en la que venció la opción de cerrar de inmediato el icónico centro de Washington DC para realizar reformas.
Una decisión a la que se llegó después de reiteradas exigencias de Trump y sus aliados en la junta alrededor de una eventual ruina financiera y física del Kennedy si no se tomaban medidas.
Hace más de un año que Trump está tratando de ejecutar una renovación integral allí y ha intervenido en la reestructuración de su programación de artes escénicas; además, su administración ha presionado para añadir su nombre al edificio.
Según destacó CBS News, Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick —cuya esposa, Allison, forma parte de la junta directiva del Kennedy Center— participaron por teléfono en la reunión de la junta celebrada la víspera.
La representante demócrata Joyce Beatty (de Ohio), miembro de la junta directiva que ha interpuesto una demanda por los cambios que pretenden imponer, alegó en un comunicado que el presidente la «increpó verbalmente» antes del sufragio.
También horas antes del propio martes, un juez federal volvió a impedir que la junta añadiera el nombre del mandatario al edificio, después de haber ordenado previamente su retirada.
«Los demandados no pueden instalar monumentos conmemorativos en honor al presidente Trump, ni a ninguna otra persona o cosa, en el Kennedy Center sin la aprobación del Congreso», dejó claro en su fallo el juez de distrito Christopher Cooper.
La conclusión del magistrado respondió a la votación de la junta en agosto para añadir la inscripción: «Renovado y restaurado por el presidente Donald J. Trump» debajo del nombre original de la instalación. El gobierno federal ya comunicó al tribunal que apelará la sentencia.
En diciembre pasado, la junta había votado a favor de cambiar el nombre del centro a «Centro Conmemorativo de Artes Escénicas Donald J. Trump y John F. Kennedy» y así lo concretó en la fachada del inmueble.
Pero en mayo, el juez Cooper dictaminó que esa adición fue ilegal y ordenó su retirada. En aquel momento, impidió además que la administración republicana cerrara el recinto para las pretendidas reformas.
Desde que se retiró el nombre de Trump, la pared exterior del Kennedy tiene un andamio y una lona que ocultan lo que estaba inscrito.
En 2025, el Congreso de Estados Unidos aprobó 250 millones de dólares para el proyecto de renovación.
Sin embargo, en una publicación en Truth Social luego de votación de la junta directiva, el ocupante del Despacho Oval afirmó que la construcción en el centro no comenzaría hasta que el Tribunal de Apelaciones se pronuncie sobre el recurso presentado por el Departamento de Justicia contra la orden previa del juez Cooper, que bloqueó el cambio de nombre.
«Si el fallo es negativo —lo cual no debería ocurrir— y no es revocado por la Corte Suprema de EE. UU., la reconstrucción y renovación del Kennedy Center no se llevarán a cabo», amenazó.
Según Trump, él ha recaudado hasta ahora 17 millones de dólares en donaciones para destinarlos al centro y «mantenerlo a flote», aunque no reveló la procedencia del dinero.
Un informe distribuido antes de la reunión por la junta directiva asoció la solución a la crisis financiera a la permanencia del nombre de Trump en la fachada para atraer donaciones.
El diario The Washington Post, alertó al conocer el documento que el centro podría quedarse sin capacidad para pagar las nóminas y cubrir el mantenimiento rutinario “en cuestión de semanas”.
Maria Shriver, una de las sobrinas de Kennedy, dijo en redes sociales que «parece que este hombre (Trump) no descansará hasta que su nombre esté vinculado permanentemente al de un gran presidente, a cuya memoria se dedicó este edificio».
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