En centros de expendio capitalinos el galón de diésel se encuentra cercano a históricos 50 quetzales (49,39, el equivalente a 6,5 dólares), casi el doble del valor que registraba a fines de enero pasado, constató Prensa Latina.
La gasolina especial 44,59 (5,8 dólares) y la regular –con 10 por ciento de etanol implementada el 22 de agosto último- 42,59 (5,6 dólares), aunque con esta se da un tema curioso.
Aún muchos consumidores expresan dudas en relación con el impacto de esa mezcla en los motores de los vehículos, señalan encuestas divulgadas en redes sociales.
No obstante a que está algo más cara, el Ministerio de Energía y Minas detectó que de momento tres de cada 10 automovilistas cambiaron de la regular a la especial.
También, de acuerdo con entrevistas de esta agencia, unidades de venta tiene cerrada la bomba de la mezcla, al carecer de las condiciones, dicen.
Mientras tanto, advierten analistas, cuando sube el costo de los combustibles para los transportistas de mercancías, aumentan los valores en la cadena de comercialización.
Ante tal escenario de incremento desde inicio de julio, el Congreso aprobó el martes anterior el Decreto 21-2026, que establece un mecanismo temporal con precios de referencia de 39 quetzales (5,1 dólares) por galón para el diésel.
Asimismo, la gasolina regular a 39 quetzales y 41 (5,4 dólares) la especial, para cuyo financiamiento la normativa contempló dos mil 500 millones de quetzales (cerca de 327 millones de dólares).
Sin embargo, el diputado Allan Rodríguez de la bancada Vamos presentó un recurso parlamentario de objeciones al acta, lo que impidió el envío del texto al presidente del país, Bernardo Arévalo, para su sanción y promulgación.
En un mensaje a la nación de hace tres días, el mandatario explicó que esa acción obstaculizó la entrada en vigencia de la ley ya aprobada, lo cual retrasa la reducción de precios y obliga a que miles de chapines a continuar pagando altos montos.
Observamos otros actores aprovecharse del malestar ciudadano para provocar bloqueos y acciones violentas, que lejos de ser manifestaciones pacíficas buscan sembrar el caos y el desorden, describió el jefe de Estado.
En este sentido, Arévalo mencionó varios casos, al tiempo en que consideró que los intereses electorales espurios de unos y los criminales de otros convergen para intentar desestabilizar a la nación.
En las próximas semanas –adelantó- trabajaremos con el Legislativo para desarrollar medidas complementarias como el Fondo de Compensación, que ya discuten, y otras que podrán dar oportunidad para escuchar las preocupaciones y sugerencias de diversos sectores.
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