La iniciativa tuvo media sanción en la Cámara de Diputados y pasó al Senado.
Prevé sanciones económicas, desarrollo de “trabajos sociales” y suspensión de eventos cuando ocurran acciones discriminatorias.
Además del racismo y la xenofobia, el proyecto sanciona las conductas discriminatorias por razones “de orientación o identidad sexual, expresión de género o características sexuales”, así como “por razón de discapacidad intelectual o física”.
También apunta contra la “apología pública, la negación o la trivialización flagrante de los crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra”.
Las acciones discriminatorias incluyen tanto la formulación de declaraciones e insultos que tengan este fin como la realización de gestos o conductas discriminatorias o de acoso que tengan “como objetivo o consecuencia atentar” contra la “dignidad” de las personas “y crear un entorno intimidatorio, humillante u ofensivo”.
El proyecto legislativo aplica a a “las competiciones, las pruebas o los espectáculos deportivos que se desarrollen en todo el territorio nacional.
Habilita al árbitro o juez de un evento deportivo a suspender el encuentro cuando se produzcan “incidentes relacionados con las conductas definidas”.
Prohíbe a los asistentes a espectáculos deportivos “introducir, exhibir o elaborar pancartas, banderas, símbolos u otras señales con mensajes que inciten al odio o amenace insulte o veje por razón de “origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, sexo, orientación o identidad sexual, expresión de género o características sexuales”.
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