Baréin, Kuwait, Qatar, Jordania, Palestina y Líbano difundieron declaraciones de solidaridad con Arabia Saudita y subrayaron el carácter religioso de La Meca para los musulmanes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Baréin reclamó una posición coordinada de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) y pidió al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas actuar frente a ataques contra lugares sagrados e infraestructura civil.
Kuwait expresó, por su parte, su apoyo a las medidas sauditas destinadas a preservar la soberanía del reino y proteger las Dos Mezquitas Sagradas, mientras elogió la actuación de las defensas aéreas sauditas.
La presidencia palestina consideró que cualquier amenaza contra La Meca constituye una violación de la santidad de los lugares islámicos y reiteró su respaldo a Arabia Saudita.
En Beirut, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que ese tipo de acciones puede repercutir en la seguridad y estabilidad regionales, mientras la Cancillería libanesa pidió respetar el carácter sagrado de los lugares de culto.
Jordania también manifestó su solidaridad con Riad y condenó cualquier acción que ponga en peligro La Meca, sus habitantes y visitantes.
Qatar calificó el incidente de grave escalada y sostuvo que los lugares sagrados y los peregrinos deben mantenerse al margen de los conflictos, al tiempo que reafirmó su apoyo a las medidas sauditas de seguridad.
El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jassim Mohammed Al-Budaiwi, afirmó que la seguridad de Arabia Saudita y de sus lugares sagrados forma parte de la seguridad colectiva de los Estados miembros del bloque y reclamó una postura internacional firme.
La OCI se sumó a las condenas y manifestó respaldo al reino frente a acciones que, según el organismo, amenazan lugares religiosos y civiles.
Arabia Saudita informó que sus defensas interceptaron un dron en las proximidades de La Meca y atribuyó su lanzamiento a los hutíes; el movimiento yemení negó haber tenido como objetivo la ciudad santa.
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