El encuentro, a celebrarse el próximo fin de semana en el Complejo Cultural Los Pinos, se perfila como un espacio de intercambio entre agricultores urbanos, productores, cocineras tradicionales y visitantes, donde la degustación de platillos se vinculará con la transmisión de conocimientos.
La cita en esta capital busca, asimismo, promover una reflexión sobre los procesos para conservar desde la diversidad del trabajo del campo y la selección de semillas hasta las prácticas cotidianas de preparación y consumo de la hortaliza, según refirió la cartera.
El jitomate (tomate, en algunas zonas de esta nación y otros países) se cultiva en México desde hace más de dos mil años y su domesticación originó una amplia diversidad presente en estados como Jalisco, Michoacán, Morelos, San Luis Potosí y Sonora.
Entre las variedades que podrán encontrarse en la feria, sobresalen los arriñonados, pajarito, ojo de venado y cereza.
Como parte del programa, tendrán lugar el sábado mesas de trabajo con títulos como “Guardianes de semillas: debilidades, fortalezas y retos” y “Conservación de las semillas criollas como estrategia de resiliencia ante el colapso ambiental”, con la participación de especialistas.
Los organizadores presentarán igualmente la exposición de las fases fenológicas del jitomate, un taller sobre elaboración de salsas y otro acerca de la extracción y conservación de semillas, a lo cual se sumarán actividades como la venta de plántulas y artículos bordados con la temática.
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