“Va avanzando bien la posibilidad de un acuerdo con nosotros, México-Estados Unidos, y fue muy buena la llamada. Llegamos a algunos acuerdos, pero hasta que no esté el acuerdo final, pues no podríamos darlo a conocer”, aseveró en su habitual conferencia de prensa.
La jefa del Ejecutivo aludió a la comunicación, sostenida el miércoles y revelada la víspera por un medio estadounidense, y refirió que ambos mandatarios conversan muchas veces sin difundirlo, pues van avanzando en estos temas y aun no puede divulgarse un anuncio formal.
Durante la llamada telefónica estuvieron presentes también por la parte mexicana el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, y el titular de Economía, Marcelo Ebrard.
En julio último, la cartera de Economía calificó de constructivos los diálogos entre equipos de ambos países –encabezados por Ebrard y el representante comercial norteamericano, Jamieson Greer-, como parte de otra ronda de revisión bilateral del tratado de Norteamérica (T-MEC).
Destacó que arrojaron avances en temas como acero, aluminio, derivados, sectores estratégicos, fortalecimiento de las cadenas de valor y sustitución de importaciones de Asia, en un contexto marcado por los aranceles que aplica Washington a todo el mundo.
Las dos partes concertaron celebrar una cuarta ronda en septiembre, para continuar avanzando en la revisión del T-MEC y hacia “el fortalecimiento de la seguridad económica y competitividad de América del Norte en beneficio de los trabajadores y empresas de la región”.
Pese a los amagos de Trump de abandonar el pacto de libre comercio, México refirió a principios de julio que el tratado continuaría en vigor hasta 2036 con revisiones anuales y posibilidades de extenderse en cualquier momento de esa década.
Si bien Washington se negó a ampliar la vigencia por 16 años, uno de los escenarios posibles y la postura defendida por Canadá –miembro también del acuerdo- y México, tampoco se retiró del pacto, considerado neurálgico para las economías de las tres naciones.
México ha insistido en los beneficios del T-MEC para sus integrantes, pero, al mismo tiempo, y frente a la criticada política arancelaria del mandatario estadounidense, ha buscado diversificar las relaciones comerciales hacia espacios como el de la Unión Europea y otras regiones del mundo.
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