El arzobispo de París, monseñor Laurent Ulrich, defendió la misa multitudinaria que el sumo pontífice ofrecerá en la emblemática plaza, con una extensión de público a los Campos Elíseos, adelantó el canal de televisión BFMTV.
La República laica permite la expresión pública de todos los cultos, siempre que ello no perturbe el orden vigente, declaró Ulrich, citado por el referido medio de difusión.
Por tanto, no cruzamos una línea infranqueable, afirmó el arzobispo en una entrevista concedida a La Tribune Dimanche.
Ante la afluencia prevista, el dispositivo, que recibió la autorización del prefecto de París y que inicialmente se extendía por la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos, fue ampliado hasta la plaza de la Estrella y la avenida de la Grande-Armée, destacó BFMTV.
En el altar donde el jefe de la Iglesia católica oficiará la misa, estará suspendida una cruz dorada de cuatro metros de altura con una reproducción pintada del rosetón sur de Notre-Dame de París como telón de fondo, señaló la misma fuente.
La misa en la Plaza de la Concordia será la actividad más importante y multitudinaria de la visita apostólica del jefe del Vaticano, quien también tendrá encuentros en la sede de la Unesco y y viajará a Saint-Denis, Lourdes y Metz del 25 al 28 de este mes.
Se trata del primer viaje papal oficial a Francia desde la visita de Benedicto XVI en septiembre de 2008.
El sociólogo de las religiones Philippe Portier, entrevistado por el canal TF1, considera muy importante la magnitud de la movilización alrededor de la misa de la Concordia.
Tal volumen de asistencia resulta particularmente significativo en una Francia donde la secularización redujo considerablemente la práctica religiosa.
Le Monde señala que el presidente Emmanuel Macron buscó durante años estrechar su relación con los papas.
Pero León XIV marcó cierta distancia respecto a la utilización política de la visita, por lo que el Vaticano rechazó, la propuesta del Palacio de Elíseo de organizar un encuentro privado entre Macron y el papa en Notre-Dame después de las vísperas del 25 de septiembre.
La Santa Sede, al parecer, quería evitar que el episodio recordara la fastuosa reapertura de Notre-Dame de 2024. Aunque León XIV se reunirá con Macron en el Palacio de Elíseo y ofrecerá un discurso ante las autoridades galas, el formato de la visita es apostólico.
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