En una entrevista concedida a la agencia Sputnik y reproducida por la agencia oficial yemení Saba, Al-Zouba consideró que la recuperación de las instituciones estatales constituye un elemento esencial para la seguridad de Yemen, la estabilidad regional y la protección de las rutas marítimas.
La canciller señaló que el Gobierno aplica lo que denominó una estrategia de disuasión integral, que combina acciones militares, diplomáticas, humanitarias e institucionales, con prioridad en la protección de civiles, la atención a desplazados y el respaldo a las autoridades locales.
Al referirse al mar Rojo y al estrecho de Bab el-Mandeb, advirtió que el control militar de un territorio no otorga derecho a determinar las condiciones de la navegación y defendió una mayor cooperación regional en seguridad marítima, protección portuaria y fortalecimiento de la Guardia Costera.
La titular de Exteriores elogió el apoyo de Arabia Saudita al Gobierno yemení y sostuvo que la relación entre ambos países se sustenta en intereses comunes, vínculos de vecindad y objetivos de seguridad regional.
También describió a Egipto como un socio árabe fundamental y afirmó que continúan las consultas con El Cairo sobre Yemen y la seguridad del mar Rojo.
Respecto a Rusia, Al-Zouba valoró su respaldo a la libertad de navegación y su rechazo a los ataques contra embarcaciones comerciales, y reiteró el interés de Adén en ampliar las relaciones políticas, económicas y de desarrollo con Moscú.
La ministra acusó a Irán de proporcionar apoyo que incrementa las capacidades militares de los hutíes y sostuvo que Yemen no puede ser utilizado para dirimir disputas regionales o mejorar posiciones negociadoras de otros actores. Teherán ha rechazado reiteradamente acusaciones sobre un control directo de las decisiones del movimiento hutí.
Las declaraciones tienen lugar en momentos de renovados enfrentamientos en varios frentes del país, entre ellos Taiz y la costa occidental, y de crecientes preocupaciones por la seguridad de Bab el-Mandeb y las rutas comerciales del mar Rojo.
Yemen permanece dividido desde que los hutíes tomaron Saná en 2014, mientras el Gobierno reconocido internacionalmente mantiene sus principales instituciones en Adén y otras zonas bajo su control.
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