Según el director del Departamento de Asuntos Europeos de la Cancillería rusa y su máximo representante ante el Consejo Ártico, al igual que cualquier ejercicio de la OTAN en latitudes elevadas, las maniobras Northern Viking contribuyen a aumentar el riesgo de incidentes que podrían desencadenar una confrontación armada y generar amenazas directas para la seguridad.
Rusia ha denunciado en los últimos años una actividad sin precedentes de la alianza atlántica cerca de sus fronteras occidentales, algo que ese bloque militar, por su parte, presenta como «contención de la agresión rusa».
El Kremlin sostiene que Rusia no amenaza a nadie, pero que no dejará pasar esta actividad potencialmente peligrosa.
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