Según informó el ministro de Ambiente, Fabio Arjona, la estrategia se sustenta en tres ejes fundamentales para atender la situación creada por la reproducción de la especie y su diseminación por varias regiones del país.
La primera medida implica el desarrollo de reuniones con el sector privado y otros actores que puedan aportar recursos, conocimiento y capacidades técnicas y operativas para avanzar en las medidas contempladas en el conjunto del plan.
También se prevé la identificación y vinculación de nuevas entidades nacionales y territoriales que puedan contribuir a atender los impactos y riesgos asociados a la presencia de hipopótamos y a ejecutar acciones directamente en los territorios.
La tercera es mejorar el reporte y seguimiento de la especie, para lo cual el ministerio pondrá a disposición de las comunidades y autoridades una aplicación para reportar avistamientos y otros eventos relacionados con hipopótamos.
Alegó la cartera que la referida información permitirá fortalecer el conocimiento sobre su presencia y movilidad y mejorar la toma de decisiones para orientar las medidas de manejo.
La población de estos mamíferos se estima actualmente en más de 200, que descienden de las tres hembras y el macho que el narcotraficante Pablo Escobar introdujo en el departamento de Antioquia en la década del 80 del pasado siglo.
Expertos alertan que, al defecar toneladas de materia orgánica directamente en lagos y ríos, los hipopótamos aportan un exceso masivo de nitrógeno y fósforo que dispara el crecimiento de cianobacterias y algas nocivas, las cuales agotan el oxígeno y asfixian a los peces nativos.
Además, al competir por alimento y espacio con mamíferos herbívoros semiacuáticos y terrestres endémicos o nativos, representan una amenaza para especies como el manatí, la nutria, el chigüiro y el venado.
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