Denominada de manera científica Vitreorana micaelae, fue encontrada en matas de galería que bordean pequeños afluentes del río Corumbá, en el municipio de Luziania, durante trabajos de campo desarrollados por científicos de la Pontificia Universidad Católica de Goiás, la Universidad Federal de Goiás y la Universidad de Brasilia.
El estudio, precisó agencia Brasil, estuvo liderado por el biólogo Wilian Vaz-Silva y comenzó después de que se localizaran ejemplares de poco más de dos centímetros, de coloración verdosa y aspecto casi transparente, características similares a las de especies ya conocidas.
La investigación combinó análisis morfológicos, bioacústicos y de genética molecular, además de múltiples observaciones.
Sus resultados revelaron diferencias consistentes en el material genético, el canto, la forma del iris, la pigmentación dorsal y la morfología de la región próxima a la cloaca.
De acuerdo con los científicos, Vitreorana micaelae constituye la undécima especie conocida del género Vitreorana, y de ellas, cuatro se encuentran en territorio brasileño y esta es la segunda presente en el Cerrado.
Los nuevos ejemplares vocalizan desde las partes altas de los árboles situados junto a los cursos de agua y principalmente durante lluvias intensas, lo que dificulta su localización, incluso para expertos.
El ciclo reproductivo también muestra particularidades, pues la hembra deposita los huevos sobre hojas de árboles altos y el macho permanece encargado de su protección.
Además, el hallazgo permitió revisar un registro realizado en 2013, cuando ejemplares de dicha zona habían sido identificados como Vitreorana eurygnatha, especie previamente conocida.
Los nuevos análisis determinaron que aquellos individuos pertenecían en realidad a la especie recién descrita.
El trabajo científico, publicado en la revista ZooKeys, propone clasificar provisionalmente a Vitreorana micaelae como especie con Datos Insuficientes, categoría utilizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza cuando la información disponible no permite evaluar adecuadamente su riesgo de extinción.
Los investigadores ya identificaron tres localidades del Cerrado donde estaría presente la especie, aunque una todavía permanece en estudio y no ha sido publicada de manera científica.
Paralelamente, alertaron sobre amenazas para su hábitat, incluidas las alteraciones del régimen de lluvias asociadas al cambio climático, la deforestación y el represamiento de cursos de agua para pequeñas centrales hidroeléctricas.
car/dsa













