La revisión aparece en las Perspectivas Económicas Intermedias presentadas este miércoles en París, en las que el organismo mantuvo en 0,6 por ciento su pronóstico de expansión de la economía italiana para 2027.
El nuevo valor supone una mejora respecto al crecimiento de 0,5 por ciento registrado en 2025 y refleja, según la OCDE, una mayor resistencia de la economía italiana frente a las perturbaciones recientes, aunque persisten importantes riesgos vinculados a la evolución de los precios de la energía y a la incertidumbre geopolítica.
El economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, señaló que Italia, al igual que otras economías europeas como Alemania y España, ha mostrado una resistencia mayor de la esperada en junio.
Al mismo tiempo, instó al Gobierno de Giorgia Meloni, a continuar con las reformas estructurales destinadas a elevar la productividad y favorecer el crecimiento.
El informe advierte que el incremento de los precios energéticos constituye uno de los principales factores de riesgo tanto para la economía italiana, como para la de toda Europa.
La OCDE advierte que la evolución del conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre los mercados de petróleo y gas pueden afectar el consumo de los hogares, las inversiones empresariales y la actividad productiva.
En materia de precios, el organismo prevé que la inflación italiana se sitúe en el tres por ciento durante 2026, mientras que para 2027 calcula una moderación hasta el 2,6 por ciento, cuatro décimas por encima de la anterior previsión.
La OCDE también redujo su estimación para la inflación subyacente italiana de 2026, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, hasta el 1,9 por ciento, frente al 2,3 por ciento calculado anteriormente.
A escala internacional, el organismo estima que la economía mundial crecerá 2,9 por ciento en 2026 y tres por ciento en 2027, mientras para la zona euro prevé una expansión de uno por ciento en ambos años.
La organización con sede en París señaló que la economía mundial ha resistido mejor de lo previsto las perturbaciones derivadas del conflicto en Oriente Medio, aunque advirtió que las presiones inflacionistas y la incertidumbre continúan afectando las perspectivas.
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