Las protestas, que reunieron a estudiantes, trabajadores, agricultores, organizaciones sindicales y colectivos pacifistas, tuvieron como principales escenarios las ciudades de Turín, Bolonia, Génova, Cremona y Milán, en una jornada de movilización descentralizada e impulsada por distintas plataformas sociales.
Rai News centró su cobertura en lo sucedido en Turín, donde varios miles de personas, según las estimaciones difundidas por algunos medios, recorrieron el centro urbano convocadas por Torino in Piazza, articulación local de la coordinadora nacional Italia in Piazza (Italia en Plaza).
Los diarios La Repubblica y Il Fatto Quotidiano llamaron la atención sobre las acciones de los manifestantes que quemaron copias de facturas de servicios en la avenida San Maurizio, para denunciar el encarecimiento de la electricidad, el gas y otros gastos domésticos.
Durante la marcha también se escucharon consignas contra la primera ministra Giorgia Meloni, y el vice primer ministro Matteo Salvini, así como demandas de dimisión del Ejecutivo.
Las informaciones resaltaron también la presencia de un tractor de los Agricultores Autónomos Italianos al frente de la manifestación, junto a pancartas que reclamaban dignidad y medidas contra el encarecimiento de la vida.
En Bolonia, tras un acuerdo entre los organizadores de la marcha y la Jefatura de Policía, se descartó el recorrido previsto inicialmente por el centro histórico y se trasladó la concentración a la plaza de la Paz, mientras en Génova.
La movilización recorrió el centro urbano bajo el lema No seremos nosotros quienes paguemos, con críticas al rearme y a los recortes de los servicios públicos, reportó el diario Il Secolo XIX.
Por su parte, en Cremona, se registró la adhesión de más de 30 organizaciones sindicales, políticas y asociativas a la convocatoria denominada Adèss Baasta (Ya basta), cuyos participantes reclamaron recursos para los salarios, la sanidad territorial y el bienestar público, en lugar de invertirlos en armamento.
En Milán, la atención se concentró en el Tax the Rich Party, celebrado en el Arco de la Paz, donde música, debates e intervenciones políticas acompañaron la campaña por una mayor tributación de las grandes fortunas para financiar servicios públicos y políticas sociales.
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