Las estadísticas policiales indican que durante 2025 fueron sustraídas 131 armas de fuego, siete menos que las 138 reportadas en 2024, para un promedio cercano a una cada tres días.
Pistolas y revólveres figuran entre las más robadas, seguidas por escopetas y, en menor proporción, otros tipos.
Los datos no precisan si las armas sustraídas pertenecían a civiles, agentes de la Policía Nacional o miembros de las Fuerzas Armadas, por lo que las estadísticas no permiten establecer una distribución según el propietario.
La mayor incidencia de estos hechos se produce durante la madrugada, de acuerdo con los datos policiales.
El robo de armamento constituye una preocupación para las autoridades debido a que la legislación dominicana prohíbe desde 2007 la importación de armas de fuego con fines comerciales, circunstancia que limita la oferta legal y puede elevar el valor de esas piezas en el mercado.
Aunque los registros muestran una reducción de los casos durante los períodos comparados, la sustracción de armas con licencia continúa representando un desafío para las instituciones responsables de la seguridad en el país.
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