El Ejército Nacional informó que parte de sus uniformados, en coordinación con la Policía, mantienen un amplio dispositivo de seguridad en la ciudad y en su zona rural.
“Nuestros soldados permanecen desplegados para contrarrestar cualquier acción criminal, proteger a la población y preservar la movilidad, el comercio y el normal desarrollo de las actividades en la región y en el departamento de La Guajira”, comunicó la fuente castrense.
Durante la víspera, aviones Kfir sobrevaloran Santa Marta como parte del despliegue de las Fuerzas Armadas ordenado por De la Espriella a causa de la alteración del orden público en la capital del norteño departamento de Magdalena.
Ayer hombres armados quemaron vehículos a plena luz del día, mientras otros intimidaron a comerciantes y ordenaron cerrar negocios so pena de ser baleados.
Hubo además reportes de disparos contra mercados y algunos puestos de ventas que se atrevieron a abrir, en tanto los colegios permanecen cerrados.
La Alcaldía de la ciudad prohibió temporalmente la circulación de motocicletas, motociclos, mototriciclos, motocarros y cuatrimotos, con o sin acompañante hasta la medianoche del jueves 24, tanto en la zona urbana como en el área rural.
El detonante de la grave situación que experimentan los samarios fue un operativo ejecutado el pasado lunes en el cual habría muerto alias “Cholo”, segundo cabecilla y financiero de las ACSN.
Después de la acción, en la cual también fueron abatidos otros seis supuestos integrantes del grupo, también conocido como Los Pachenca, fueron incendiados dos buses y se reportaron bloqueos en la movilidad en la Troncal del Caribe, el corredor vial más importante de la región.
Se conoció que la estructura criminal haría un “paro armado”, lo que implica la restricción por la fuerza de la movilidad, el comercio, el transporte y las actividades cotidianas.
El jefe de Estado aseveró el propio lunes desde Santa Marta que “nadie va a hacer paro armado en la era del Tigre”, en alusión al sobrenombre que se da a sí mismo mientras exhibía los cadáveres que provocó la operación militar.
Sin embargo, pocas horas después, la ciudad se sumió en el caos y las críticas de la gestión dada a la emergencia se multiplicaron contra el gobernante.
Debido a la escalada de la violencia, el mandatario ordenó la militarización de la ciudad.
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