Según se conoció el pasado miércoles, la cartera ministerial pondrá a disposición de las comunidades y autoridades una aplicación para reportar avistamientos y otros eventos relacionados con esos grandes mamíferos.
Alegó que la referida información permitirá fortalecer el conocimiento sobre su presencia y movilidad y mejorar la toma de decisiones para orientar las medidas de manejo.
Ante el anuncio, Vélez cuestionó la efectividad de esa medida específica.
¿Es una aplicación la solución para los pescadores de la cuenca del Magdalena cuyo mayor riesgo es nocturno? ¿Va una aplicación a remediar la falta de oxígeno y el exceso de nutrientes por las heces en el río? ¿Resolverá el impacto por competencia y deterioro del ecosistema donde habitan manatíes, nutrias y bagres de río?, inquirió.
Expertos alertan que, al defecar toneladas de materia orgánica directamente en lagos y ríos, los hipopótamos aportan un exceso masivo de nitrógeno y fósforo que dispara el crecimiento de cianobacterias y algas nocivas, las cuales agotan el oxígeno y asfixian a los peces nativos.
La exministra consideró que intentar enmendar la cuestión con una herramienta informática deja el problema intacto.
“De no hacer nada (o hacer estupideces), al terminar el gobierno tendremos más de 500 individuos invasores generando enorme daño a nuestros ecosistemas, especies nativas y comunidades vecinas”, alertó en su mensaje publicado en la cuenta de la red social X.
Agregó que la anterior administración dejó “un plan robusto, protocolos concertados y un proyecto listo para desarrollarse durante este semestre”.
La población de los hipopótamos en Colombia se estima actualmente en más de 200, que descienden de las tres hembras y el macho que Pablo Escobar, exjefe del cartel de Medellín, introdujo en el departamento de Antioquia en la década de 1980 del pasado siglo.
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