La proyección del organismo financiero internacional apunta a un crecimiento del producto interno bruto uruguayo del 1,3 por ciento y lo mejora hasta 2,4 por ciento para 2027.
Una misión del FMI estuvo aquí y en sus conclusiones destacó la resiliencia del país y la solidez de sus instituciones, pero también señaló riesgos externos y la necesidad de continuar con la consolidación fiscal.
El organismo señaló que el crecimiento se moderó debido al efecto de la sequía desde el tercer trimestre de 2025.
La economía creció 1,8% en promedio durante 2025, mientras que en 2026 enfrenta además un escenario internacional más complejo, marcado por aumentos en los precios del petróleo y los fertilizantes y una mayor incertidumbre global.
Sin embargo, el Fondo consignó que el consumo privado continúa sosteniendo la actividad, impulsado por el aumento de los salarios reales, la reducción de la inflación y la apreciación del peso.
Consideró que el mercado laboral presenta un buen desempeño, con desempleo en niveles históricamente bajos.
En su declaración recomendó una política monetaria reactiva y estar preparado para modificar la tasa de política monetaria de acuerdo con la evolución de la inflación.
También recomienda que el tipo de cambio continúe absorbiendo los shocks y que las intervenciones cambiarias se utilicen únicamente ante condiciones desordenadas del mercado.
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