El turismo se consolida como uno de los principales componentes de la economía nacional.
Entre enero y agosto de este año el país recibió ocho millones 556 mil 415 visitantes por vía aérea y marítima, un incremento de 6,9 por ciento respecto a igual período del año anterior.
El crecimiento también tiene una expresión directa en la generación de divisas. Durante el primer semestre los ingresos por la industria de viajes alcanzaron seis mil 716 millones de dólares, 15,3 por ciento más que en similar lapso de 2025, según el Banco Central.
La expansión ha estado acompañada por inversiones en infraestructura, ampliación de la oferta y una estrategia de promoción internacional que busca fortalecer tanto los destinos tradicionales como los nuevos segmentos.
El Banco Central señala entre los factores del desempeño reciente la modernización de la infraestructura, la diversificación de la oferta y el fortalecimiento de la conectividad aérea y marítima.
No obstante, analistas coinciden en señalar que uno de los elementos que debe observar el sector es la elevada concentración de sus mercados emisores.
Durante el primer trimestre de 2026, 65,4 por ciento de los vacacionistas extranjeros procedieron de América del Norte. Estados Unidos aportó 39,9 por ciento y Canadá 23,7 por ciento, de acuerdo con el Banco Central.
La estructura se mantuvo durante agosto: Estados Unidos representó 44 por ciento de los turistas, seguido por Canadá, con nueve por ciento; Colombia, ocho; Argentina, cinco; España y Reino Unido, cuatro por ciento cada uno.
La importancia del mercado estadounidense también se refleja en la conectividad: en agosto, 48 por ciento de los vuelos recibidos por República Dominicana procedieron de ese país.
Esta concentración ofrece al destino dominicano un amplio flujo de visitantes, pero al mismo tiempo supone una exposición considerable a los cambios económicos, las condiciones del transporte aéreo y los hábitos de viaje de los consumidores norteamericanos.
Por ello, de acuerdo con especialistas, la diversificación constituye uno de los retos del sector.
La expansión de la industria plantea también la necesidad de garantizar la sostenibilidad de los destinos, preservar los recursos naturales que constituyen parte esencial de la oferta y mejorar la infraestructura de las comunidades receptoras.
La conectividad constituye igualmente un factor decisivo. La capacidad de atraer viajeros de nuevos mercados depende de disponer de rutas aéreas competitivas y de una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento de los flujos.
A ello se suma la transformación tecnológica. La digitalización y la inteligencia artificial modifican la forma de planificar viajes, seleccionar alojamientos y relacionarse con los visitantes, lo que obliga a la industria a adaptarse a un nuevo escenario.
El Día Mundial del Turismo, que se celebra cada 27 de septiembre, ofrece así una oportunidad para observar al sector no solo desde sus cifras de visitantes, sino también desde las condiciones necesarias para sostener su expansión en un entorno turístico internacional cada vez más competitivo.
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