La periodista especializada en viajes de autor, Elena Ferrer, documentó más de 30 islas menores del Atlántico y el Pacífico.
«Son destinos donde el tiempo parece detenerse», afirma. Un ejemplo es la isla de Saba, en el Caribe neerlandés, con apenas dos mil habitantes y un volcán extinto.
«No hay grandes cadenas hoteleras, solo posadas familiares», describe Ferrer. Otro caso es las islas Chincha, en Perú, o las islas de la Bahía en Honduras. El turismo en estos lugares es de bajo impacto y requiere planificación. «El viajero que busca silencio y naturaleza encuentra aquí su paraíso», concluye.
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