En una intervención en medio de la protesta del sector público en la Plaza de La República, Melenchón estimó que Francia también sale a la calle para defender unos servicios públicos que, según él, llevan años con pérdida de efectivos, justo cuando más se necesitan.
Además, el líder de LFI cifró en cinco millones los trabajadores públicos que sostienen cada día el funcionamiento del país.
En ese sentido denunció una paradoja: ante las olas de calor hacen falta más bomberos, al comenzar el curso más profesores, enfermeros y personal de vigilancia, pero el Gobierno avanza en sentido contrario.
Su advertencia apuntó a un proyecto que prevé no sustituir una de cada dos jubilaciones, una decisión que, a su juicio, aceleraría la desarticulación del Estado.
El deterioro no sería solamente de efectivos, sino también de salarios y condiciones laborales, opinó.
Mélenchon señaló el bloqueo durante años del punto de índice, utilizado para calcular la remuneración de los funcionarios, como una de las razones por las que miles de trabajadores perdieron capacidad de mejorar sus ingresos a lo largo de su carrera.
Para el dirigente insumiso, el Estado construido mediante el trabajo, las cotizaciones y los impuestos de la población es debilitado desde dentro, mientras sus funcionarios son señalados y menospreciados.
Al mismo tiempo, Mélenchon reivindicó la presencia de militantes de LFI junto a los estudiantes y denunció lo que calificó de “salvajismo policial” contra quienes intentan movilizarse.
Su llamado fue a mantener la presión en las calles y acompañar a los trabajadores que, afirma, sacrifican una jornada de salario para defender sus empleos, sus servicios públicos y sus condiciones laborales.
Melenchon anunció en mayo pasado su candidatura presidencial de cara a los comicios del 18 de abril próximo y, de acuerdo a los más recientes sondeos, cuenta con 17 por ciento de intenciones de voto, solo superado por la ultraderechista Marine Le Pen, con 35 puntos.
En tercer lugar queda el exprimer ministro Édouard Philippe, con 13 por ciento, el socialdemócrata Raphaël Glucksmann, con 10 y Bruno Retailleau, máximo dirigente de Los Republicanos, con siete.
mem/to













