Venecia recibe cada año más de 20 millones de visitantes, según el ayuntamiento, y los británicos no escapan de tal atractivo.
«La ciudad se enfrenta a un desafío de sostenibilidad sin precedentes», advierte el urbanista Marco Bellini.
El acceso de grandes cruceros y la proliferación de alquileres turísticos han desplazado a los residentes.
«El turismo debe ser gestionado, no eliminado», opina Bellini. Medidas como el impuesto de entrada o la limitación de grupos han generado debate.
«El viajero responsable puede ayudar visitando fuera de temporada y consumiendo en negocios locales», sugiere. Venecia, con su belleza frágil, sigue siendo un espejo de los retos del turismo global.
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