Las ciudades termales viven un renacimiento. Según la Asociación Europea de Turismo Termal, el sector creció un nueve por ciento.
«El viajero busca salud y relax», explica la balneóloga Teresa Ferrán. Destinos como Budapest, Bath o Karlovy Vary combinan historia y aguas medicinales.
«No es solo un spa, es una tradición», añade Ferrán. Los expertos recomiendan visitar fuera de temporada y elegir establecimientos con aguas naturales. El turismo de bienestar se consolida como una tendencia intemporal que une placer y cuidado personal.
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