De acuerdo con el Observatorio Mundial de Acceso a la Salud de la Piel (SkinObservatory), la investigación abarcó un total de 136 países y fue presentada en el Congreso 2026 de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, celebrado en Viena, Austria.
El cambio climático es una amenaza para la salud de la piel debido al aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos, la alteración de los patrones de lluvia, la migración relacionada con el clima y la disrupción de los ecosistemas.
Los expertos insistieron en que el cambio climático ya está asociado con impactos negativos en las enfermedades de la piel, y estos efectos afectan de manera desproporcionada a las poblaciones de bajos ingresos.
Aunque la mayoría de las veces se hace referencia a los daños del clima extremo sobre el golpe de calor, los problemas cardiovasculares y las enfermedades respiratorias, la piel es la primera línea de defensa, aclaran los especialistas.
El trabajo de SkinObservatory puntualiza que “las temperaturas y la humedad elevadas pueden aumentar la sudoración y la irritación de la piel, mientras que el calor, la contaminación atmosférica y otras exposiciones ambientales pueden desencadenar o agravar la inflamación”.
A despecho de que los países con menos recursos son los que menos contribuyen al cambio climático, estos son más propensos a reportar alteraciones dermatológicas relacionadas con el clima, señalaron los investigadores.
Los científicos sugirieron una mayor vigilancia, educación y estrategias adaptadas a las condiciones locales, especialmente en entornos con recursos limitados para combatir las enfermedades dermatológicas.
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