Aunque parezcan estacionales, los mercados de Navidad son un fenómeno turístico intemporal.
Ciudades como Estrasburgo, Viena o Praga reciben millones de visitantes cada diciembre.
«La magia no depende solo de las luces, sino de la tradición», afirma la historiadora cultural Ingrid Bauer.
Según la Oficina de Turismo de Estrasburgo, el mercado atrae a más de dos millones de personas. «El viajero busca experiencia sensorial: olores, sabores y artesanía», añade Bauer.
Expertos recomiendan visitar en días laborables y alojarse en centros históricos, tradición que se renueva cada año.
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