La cita, que se extenderá hasta el 4 de octubre, reúne en el Centro de Exposiciones Quito, en el norte de la ciudad, a cerca de 50 autores nacionales e internacionales, 130 espacios de exhibición y más de 200 actividades para públicos de distintas edades.
Para Sandra Correa, exministra de Educación y Cultura, la realización de la feria como política pública permite garantizar el acceso a los libros y reunir en un mismo espacio propuestas editoriales diversas.
“Solo es a través de la lectura que uno tiene acceso a auto informarse, pero también a contrastar las historias de acuerdo a los libros que lea”, comentó a Prensa Latina.
Correa consideró relevante que el encuentro incluya desde grandes librerías hasta proyectos nuevos y propuestas alternativas, además de autores nacionales e internacionales, y destacó la presencia de niños durante la inauguración.
El escritor Humberto Montero, autor del texto “Yuma. Tratado de semiótica precolombina”, consideró que estos encuentros son necesarios para una sociedad, tanto por su dimensión cultural como por el movimiento económico que generan alrededor de la producción literaria.
“La Feria te da la oportunidad no solo de vender libros, sino de hacer contactos, de conocer la producción de otras personas más”, declaró en conversación con esta agencia.
El editor Kevin Villacís, de El Angel Editor, coincidió en que la feria permite reunir en un mismo espacio a editoriales, libreros y otros actores del sector, además de mostrar la producción ecuatoriana ante representantes de otros países.
“La Feria del Libro es un espacio esencial para la cultura ecuatoriana y también para la cultura internacional”, afirmó Villacís, quien mencionó también la participación de editoriales de Guayaquil, Cuenca y Loja, así como de proyectos universitarios e independientes.
La viceministra de Cultura, Pamela Cortés, señaló a Prensa Latina que el Gobierno destinó 300 mil dólares a la organización del encuentro, mientras la inversión conjunta con la Cámara Ecuatoriana del Libro y el sector privado alcanza los 450 mil dólares.
La funcionaria destacó además que la programación incorpora música, artes escénicas y otras manifestaciones culturales, más allá de las actividades estrictamente literarias.
“Este espacio literario nos da la oportunidad de convertirlo, además, en un gran espacio cultural que nos representa a todos en todas sus formas”, expresó Cortés.
Este año, la Feria es organizada por la Cámara Ecuatoriana del Libro, la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo y el Gobierno nacional.
El Ejecutivo asumió la realización del evento después de que el Municipio de Quito, habitualmente encargado del evento, se negara a realizarlo por las restricciones presupuestarias para las administraciones locales derivadas de una reforma legal impulsada por el oficialismo.
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