Las localizaciones cinematográficas se convirtieron en destinos turísticos. Nueva Zelanda por «El Señor de los Anillos» o Almería por los westerns son ejemplos clásicos.
«El cine crea imaginarios colectivos», afirma la experta en turismo audiovisual Laura Peña.
Según un estudio de Booking, el 40 por ciento de los viajeros ha elegido un destino por una película.
«El viajero quiere vivir la ficción», añade Peña. Rutas como la de «Juego de Tronos» en Irlanda del Norte o «Sexo en Nueva York» en Manhattan atraen a miles, cuando el turismo de cine, intemporal, sigue creciendo.
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