Los territorios fronterizos tienen un atractivo especial. Desde la frontera entre España y Portugal hasta la de Argentina y Brasil, estos lugares mezclan culturas.
«La frontera es un laboratorio de identidad», afirma el antropólogo Luis Costa. Según ONU Turismo, el viaje transfronterizo ha crecido un 10 por ciento anual. «El viajero busca lo híbrido, lo mestizo», añade Costa.
Ciudades como Badajoz-Elvas o Foz de Iguazú son ejemplos de ello. Los expertos recomiendan visitar mercados binacionales y probar gastronomía fusionada. La frontera, más que un límite, es un puente.
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