“Reforzamos cada día nuestro derecho a la paz, don de dones, bendición de bendiciones”, expresó la mandataria, quien definió la paz como una fuerza vital y un aliento imprescindible para que la vida fructifique, al tiempo que llamó a los nicaragüenses a transitar caminos de hermandad y solidaridad.
La copresidenta destacó que esta semana Nicaragua continúa celebrando festividades vinculadas con las tradiciones y la fe del pueblo, mientras las iglesias cristianas y evangélicas desarrollan cultos y veneraciones para clamar al Dios de la paz por Nicaragua.
Asimismo, resaltó las celebraciones de la Iglesia católica en honor a la Virgen del Rosario y a San Francisco de Asís, a quien presentó como referente de fraternidad, bondad y comprensión del llamado a la humanidad para alcanzar y mantener la paz desde el amor.
Murillo destacó también las expresiones de orgullo de los nicaragüenses por su identidad y por vivir la “Dignidad Nacional”, así como los testimonios de emprendedores y trabajadores del campo y las ciudades, cuyos esfuerzos, afirmó, permiten celebrar una vida “sencilla, pacífica, armoniosa, abundante en dones y próspera materialmente”.
En ese contexto, sostuvo que celebrar la vida en Nicaragua significa agradecer a Dios por las oportunidades para trabajar, progresar y recorrer las rutas de paz alcanzadas.
La copresidenta vinculó esos avances con el sacrificio de generaciones de nicaragüenses que, dijo, han ofrendado todo para que el pueblo sea “dueño de su presente y dueño de su destino”, en coherencia con una identidad marcada por las luchas y el honor.
Al concluir su mensaje, llamó a mantener el optimismo y la confianza en Dios, y afirmó que Nicaragua continuará adelante cumpliendo los mandamientos de “amar los unos a los otros, amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos”.
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