En un artículo publicado en The Herald, principal diario de esta nación, Pérez Mesa advirtió de la magnitud del daño ocasionado especialmente a partir de órdenes ejecutivas como la 14380, del 29 de enero, para imponer aranceles adicionales a importaciones de países suministradores de petróleo a La Habana.
Declarar que Cuba es “una amenaza extraordinaria e inusual” para la seguridad de EEUU, sin siquiera presentar una prueba válida y argumentada, ha implicado, en términos prácticos, un bloqueo energético total, enfatizó.
La Embajadora recordó la otra orden ejecutiva 14404 del 1ro de mayo, referida a sanciones secundarias a quienes tengan o hayan tenido relaciones con Cuba, como refuerzo a la aplicación abierta y directa del carácter extraterritorial de las medidas coercitivas.
Muestra de este castigo colectivo –comentó- resultan las más de 100 mil cirugías pendientes, el incremento en el doble de la mortalidad infantil, más de 118 mil pacientes de cáncer, entre ellos mil 200 niños, sin recibir los tratamientos necesarios.
Asimismo, la Jefa de Misión recordó los más de 7 mil contenedores varados en otros países porque las navieras incumplen sus contratos por temor a sanciones, en detrimento de empresas privadas, hospitales, fábricas y el pueblo, en definitiva.
En su artículo para The Herald, Pérez Mesa aseveró que todo esto no fuera tan llamativo si no se tratara de algo completamente ilegal, contrario al Derecho Internacional, violatorio de los principios y propósitos de la Carta de la ONU.
Defender a Cuba hoy –dijo- es respetar las normas básicas de convivencia entre naciones soberanas, es preservar el derecho inalienable de cada país, empresario, organización o cualquier ciudadano, a hacer negocios, tener relaciones comerciales, a viajar, invertir y desarrollar proyectos de cooperación.
Más adelante se cuestionó ¿qué derechos le asiste a ese gobierno para hacerlo? y ¿Cómo es posible que una nación pretenda imponer por la fuerza su voluntad a otras naciones, sin ningún respaldo legal, moral o mandato internacional reconocido para ello?.
¿Dónde quedan el respeto por la verdad, la opinión pública y los estándares éticos de un Estado? ¿Se permitirá este comportamiento de chantaje, amenazas y presión?, añadió antes de asegurar que este no puede ser el legado y ejemplo a las nuevas generaciones.
La Embajadora sostuvo que Cuba no ha estado sola en la denuncia internacional de este comportamiento y agradece a todos los gobiernos, parlamentos, partidos políticos, organizaciones y ciudadanos dignos del mundo, incluyendo a Zimbabwe, que piden la eliminación del bloqueo.
Al mismo tiempo, la diplomática adelantó que el 27 y 28 de octubre Cuba presentará a la Asamblea General de las Naciones Unidas, por 34 ocasión, su tradicional proyecto de resolución con el objetivo de pedir nuevamente el fin de tan inhumana política.
Esta acción ha contado tradicionalmente con el apoyo de la vasta mayoría de la comunidad internacional y estamos seguros que este año se mantendrá el referido respaldo, como muestra del apego a la justicia, a la paz y al respeto al Derecho Internacional.
La Embajadora ponderó recientes palabras del Canciller Bruno Rodríguez ante el Parlamento al decir que «el silencio, la indiferencia o el estrecho y egoísta interés pondrían a la humanidad entera en peligro. Cualquier estado podría ser el próximo si una amplia articulación internacional no detiene la barbarie».
Cuba – aseguró- vencerá porque tanta maldad no puede ser sostenible, porque su pueblo está decidido a defender su proyecto económico y social de manera libre y soberana, concluyó la Embajadora en el artículo difundido por el principal diario de Zimbabwe.
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