La protesta responde a la paralización de instalaciones y la incertidumbre sobre el futuro de la producción de acero y miles de puestos de trabajo, manifestaron los representantes de las organizaciones Fim-Cisl, Fiom-Cgil y Uilm al término de una reunión con representantes del Gobierno en Roma.
El anuncio tuvo lugar tras conocerse la decisión de Acciaierie d’Italia, propietarios de la empresa, de suspender temporalmente las actividades productivas en varios centros industriales.
La medida afecta a las instalaciones de Taranto, en la región de Apulia, así como a las de Génova y Novi Ligure, en Liguria y Piamonte, respectivamente.
Se produce en medio de una prolongada crisis empresarial y de dificultades para definir un plan industrial que garantice la continuidad de la siderurgia italiana.
En Taranto, desde este viernes quedaron suspendidas las actividades productivas del área de producción en caliente, en cumplimiento de una disposición del Tribunal de Apelación de Milán.
La empresa mantiene los equipos en condiciones de calentamiento preventivo, a la espera de un pronunciamiento de la Corte de Casación, pero advirtió que, de no obtener una decisión favorable, procederá al apagado definitivo de esa área antes del 25 de octubre.
Acciaierie d’Italia informó además que la paralización temporal general de las plantas de Génova y Novi Ligure se producirá antes del 15 de noviembre, una perspectiva que genera preocupación entre los trabajadores, sus familias y las comunidades vinculadas a la actividad siderúrgica.
Los sindicatos calificaron de inaceptable la posibilidad de que la crisis derive en una interrupción prolongada de la producción y reclamaron garantías para el empleo, así como medidas que permitan mantener operativas las instalaciones de transformación del acero.
Durante el encuentro en Roma, el subsecretario de la Presidencia del Consejo de Ministros, Alfredo Mantovano, anunció que el Ejecutivo prepara un decreto ley para reforzar la protección social de los trabajadores y financiar mecanismos de apoyo salarial.
El Gobierno pretende que estas medidas acompañen una perspectiva de continuidad industrial y no una clausura definitiva de las actividades.
Mantovano señaló la intención del Ejecutivo de impulsar una producción de acero con menores emisiones, mediante tecnologías de reducción directa del hierro y hornos eléctricos, siempre que exista un plan industrial considerado viable.
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