El Progressive Field de Cleveland será el escenario de una batalla sin margen para el error, después de que los Guardianes revivieran sus esperanzas con dos victorias consecutivas en Chicago para igualar a dos triunfos por bando una eliminatoria que parecía escapárseles de las manos.
Gavin Williams abrirá por Cleveland, apenas dos días después de cerrar como relevista el cuarto encuentro, mientras su homólogo Sean Burke asumirá la responsabilidad desde el montículo por Chicago, en un duelo donde cada decisión puede marcar el destino de la temporada. La remontada visitante tomó forma el jueves, cuando Cleveland derrotó 9-5 a los Medias Blancas gracias a un racimo de seis carreras en el sexto episodio, un golpe que silenció a la afición local y trasladó toda la presión al encuentro definitivo.
José Ramírez conectó un cuadrangular e impulsó tres carreras, mientras Patrick Bailey también desapareció la pelota y contribuyó a una ofensiva que encontró las fisuras de un relevo de Chicago hasta entonces decisivo en la postemporada.
Los Guardianes habían comenzado la serie con dos derrotas en casa, pero reaccionaron en territorio enemigo para convertir una desventaja de 0-2 en una oportunidad de escribir una de las remontadas más memorables de su historia reciente, pues ningún equipo quiere despedirse de octubre cuando todavía conserva una última carta.
Chicago, por su parte, deberá recuperar la solidez de su cuerpo de relevistas y aprovechar mejor las oportunidades ofensivas, después de dejar a 12 corredores en las bases en el cuarto partido, una deuda que puede resultar demasiado costosa cuando cada lanzamiento adquiere dimensión de sentencia.
El ganador avanzará a la Serie de Campeonato de la Liga Americana, donde espera Tampa Bay, por lo que la noche de Cleveland no ofrecerá espacio para especulaciones: solo uno de los dos rivales seguirá con vida en la carrera hacia la Serie Mundial.
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