A 15 días de la segunda vuelta electoral, prevista para el 25 de octubre, ambos aspirantes intensificaron sus actividades públicas para movilizar a sus bases y presentar sus proyectos de país.
Lula encabezó un mitin en Natal, capital del estado de Río Grande del Norte, acompañado por la gobernadora Fátima Bezerra, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) al gobierno estatal, Cadu de Lula, y gobernadores aliados de otros territorios del Nordeste.
El mandatario defendió las inversiones realizadas en esa región durante los gobiernos del PT y destacó programas sociales como Pé-de-Meia, destinado a incentivar la permanencia de los jóvenes en la enseñanza media.
Cuestionó las propuestas de recorte del gasto público por 250 mil millones de reales (50 mil millones de dólares) atribuidas al equipo económico de su adversario, al considerar que podrían perjudicar a los sectores de menores ingresos.
Según reportes de prensa, la campaña del senador Flávio Bolsonaro ha negado que su programa contemple recortes dirigidos específicamente contra las políticas sociales.
También, Lula destacó las medidas anunciadas por el Gobierno para contener el impacto del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán sobre los precios de los combustibles.
Ese paquete incluye la eliminación temporal de impuestos federales sobre la gasolina y subsidios al etanol y al diésel importado.
A juicio de Lula, tales iniciativas buscan evitar que el encarecimiento internacional de la energía repercuta directamente en los alimentos y otros productos básicos consumidos por la población brasileña.
Por su parte, Flávio Bolsonaro participó en una caravana de motocicletas en São Gonçalo, en la región metropolitana de Río de Janeiro, junto al gobernador electo del estado, Douglas Ruas.
Prometió impulsar la tecnología, el empleo y el desarrollo en el territorio fluminense, y reiteró que, si gana las elecciones, desea recibir la banda presidencial de manos de su padre, el mandatario Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una tentativa de golpe de Estado.
Flávio Bolsonaro también desarrolló actividades con mujeres y asistió a un encuentro religioso en la urbe carioca, donde resaltó sus posiciones conservadoras y recibió muestras de apoyo de dirigentes evangélicos.
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