La movilización surgió tras la primera vuelta electoral del 4 de octubre, cuando el senador Flávio Bolsonaro aventajó al mandatario con 47,03 por ciento de los votos válidos, frente al 45,16 por ciento del candidato del Partido de los Trabajadores (PT).
Tal resultado abrió una carrera contrarreloj para el jefe de Estado, que necesita ampliar su respaldo antes de la segunda vuelta del 25 de octubre y, en ese escenario, los fandoms emergieron como un actor inesperado, capaz de conectar con públicos jóvenes mediante códigos culturales y redes de afinidad.
El término fandom -resultado de la combinación de las palabras en inglés fan y kingdom- identifica comunidades articuladas alrededor de artistas, grupos musicales y otros referentes de la cultura popular.
En Brasil, seguidores de Beyoncé, Anitta, Taylor Swift, BTS, BLACKPINK, Lady Gaga y otros artistas comenzaron a coordinar publicaciones favorables al mandatario del PT y así surgió la iniciativa Fandoms com Lula, que utiliza etiquetas comunes, mensajes compartidos y convocatorias presenciales para extender su alcance.
Según Folha de S. Paulo, la articulación reúne a más de mil fandoms y desarrolla estrategias digitales para ampliar el apoyo al candidato petista, mientras los organizadores se presentan como voluntarios independientes, sin vinculación orgánica con partidos políticos.
La campaña busca intervenir en uno de los principales desafíos de la segunda vuelta: convencer a electores indecisos, estimular la participación de quienes se abstuvieron y mantener movilizados a quienes ya definieron su voto.
En sus mensajes conjuntos, los grupos recuerdan que más de 33 millones de brasileños no acudieron a las urnas en la primera ronda; por ello, ofrecen sus plataformas para divulgar información electoral y contenidos relacionados con la campaña presidencial.
Su estrategia también apunta a trascender las comunidades digitales y alcanzar a familiares y otros electores.
De acuerdo con declaraciones recogidas por el portal UOL, los promotores pretenden llegar incluso a personas mayores que no votaron en la primera vuelta y conviven con jóvenes participantes de los fandoms.
Su movilización llegó a la avenida Paulista de São Paulo este domingo 11 de octubre, cuando los fandoms participaron en la Marcha por la Democracia junto con movimientos estudiantiles, organizaciones sociales y colectivos ciudadanos.
La concentración, que, según difundió el PT, reunió a un millón de personas, convirtió una iniciativa nacida en Internet en una expresión visible de apoyo electoral.
Durante el acto, Lula agradeció públicamente a los fandoms y aludió a ellos al comenzar su discurso. No sé si empezar mi intervención diciendo “compañeros y compañeras”, o si empezar diciendo: “fandoms de Brasil, gracias por su iniciativa”, manifestó el mandatario.
El reconocimiento reflejó la visibilidad alcanzada por una iniciativa surgida fuera de las estructuras tradicionales de campaña, aunque incorporada después a la estrategia de comunicación del oficialismo.
Sin embargo, el acercamiento entre estas comunidades y el Gobierno comenzó antes de la actual disputa electoral, pues, en agosto, Lula recibió a representantes de grupos de admiradores en el Palacio del Planalto, durante una ceremonia vinculada con medidas para combatir la reventa abusiva de entradas y garantizar agua potable gratuita en grandes eventos.
Esas iniciativas respondían a demandas de los aficionados y abrieron un canal de diálogo con comunidades que suelen organizarse alrededor de experiencias compartidas y reivindicaciones concretas.
La participación cívica de estos colectivos tampoco es completamente nueva. En Brasil, seguidores del grupo surcoreano BTS impulsaron desde 2021 la campaña Tira O Título Army, destinada a incentivar la inscripción electoral y promover la conciencia ciudadana.
No obstante, convertir esa capacidad organizativa en votos constituye el principal desafío de la iniciativa actual, cuando la presencia en las calles y el alcance de las publicaciones digitales no permiten anticipar cuántos electores cambiarán su decisión o acudirán a las urnas el 25 de octubre.
Pero, independientemente del resultado electoral, el fenómeno permite apreciar el papel de las comunidades digitales en la participación política juvenil y su capacidad para conectar con sectores menos vinculados a las estructuras partidistas tradicionales.
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